MARLASKA DEBERÍA DIMITIR… Y BOLAÑOS TAMBIÉN.
- LlanAUGC

- 21 feb
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Por Alberto Llana
Hay un consenso general en la sociedad española acerca de lo que debería haber hecho quien aún continúa siendo -por desgracia-, ministro del Interior tras conocerse el escándalo que rodea al exDAO de la Policía Nacional. Hay que ser muy obtuso para concluir otra cosa y sólo cabe preguntar a esos tarugos qué exigirían al responsable político caso de estar gobernando otro partido. Porque de lo que no cabe ninguna duda es que Marlaska es el responsable político de haber nombrado y mantenido en el cargo a ese señor cuando había indicios de su 'peculiar' forma de comportarse desde hace muchos años, aparte de la actual querella. No imagino que antes de adjudicar a dedo un puesto de tan altas obligaciones no se realice una minuciosa investigación de su trayectoria profesional, no vaya a ser que ocurra otro ‘caso Màxim Huerta’, el ministro más breve de la democracia.-
Al margen de la cruda actualidad, Marlaska hace ya tiempo que debería haber dimitido o haber sido cesado tras el anterior ministro nombrado ya que desde sus primeros días al frente de Interior dejó claro que no venía a ejercer su cargo con la diligencia debida. Recordemos el cese fulminante del Coronel Manuel Sánchez Corbí al frente de la UCO o la obsesión por no cumplir el Acuerdo de equiparación salarial firmado en marzo de 2018 por el anterior Gobierno del PP y las organizaciones policiales representativas. Después ha ido acumulando en su haber tres reprobaciones parlamentarias y variopintos escándalos como el asesinato de dos compañeros en Barbate, la devolución de menores a Marruecos declarada ilegal por la justicia, la fuga de Puigdemont tras su breve aparición en Barcelona el 08 de agosto de 2024, el desmantelamiento de OCON-Sur, la destitución del también Coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos anulada por el Tribunal Supremo, su política de acercamiento de etarras al País Vasco... Y pueden seguir contando.-
Lo bueno de publicar mis comentarios en la red de redes es que puedo tirar de hemeroteca y demostrar que llevo criticando a este personaje desde casi el primer día en que se le ocurrió dilapidar su merecida buena fama como juez agarrando con ansia la cartera ministerial que tanto ha degradado. Por eso me resulta muy gracioso comprobar cómo ciertos populistas del entorno sindical de la Policía Nacional se jactan de haber sido los primeros en pedir en redes sociales su dimisión criticando al resto de sindicatos como si su falta de celeridad demostrara complicidad con Marlaska. Sí, esos mismos que no hace mucho dejaron tirados a sus compañeros adscritos al sistema de Clases Pasivas poniendo trabas jurídicas para que sean reconocidos como profesión de riesgo y que no pierden ocasión en certificar que lo suyo no es luchar por las mejoras sociolaborales de los funcionarios de la Policía Nacional sino seguir con el populismo barato que les ha relegado a un segundo plano.-
Por otro lado, los pocos defensores de la gestión de Marlaska se rasgan las vestiduras por la utilización política del escándalo. Si exigir responsabilidades políticas al político responsable de haber nombrado y mantenido al individuo ahora denunciado es hacer política, pues vale. Yo no creo que eso sea así en todos los casos. Bien es cierto que algunos -o muchos- lo hacen guiados por simples cuestiones partidistas, pero hay otros -y no pocos- que lo exigen por mero sentido común, bandos políticos aparte. El aludido argumenta que no conoció el caso hasta que apareció en los medios de comunicación, sin embargo la querella se presentó a comienzos del mes de enero en un juzgado de violencia contra la mujer de Madrid y quienes conocen un poco este mundillo policial son conscientes de que resulta prácticamente imposible que ante un hecho de tal relevancia no se informara a los componentes del equipo de Policía Judicial adscritos a ese juzgado, del mismo modo que son sabedores de las órdenes que tienen esos policías de informar inmediatamente a sus superiores sobre cuestiones que afecten directa o indirectamente al Gobierno de turno. Ya ocurrió en el caso antes mencionado del Coronel Diego Pérez de los Cobos, al cual dieron la patada siendo Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid por, textualmente: “pérdida de confianza de esta Dirección General y del Equipo de Dirección del Ministerio del Interior, por no informar del desarrollo de investigaciones y actuaciones de la Guardia Civil, en el marco operativo y de Policía Judicial, con fines de conocimiento”. Con ese simple antecedente y sin necesidad de profundizar más, tengo suficientemente claro que Marlaska debía conocer la interposición de la querella contra su hombre de confianza en la Policía Nacional desde hace más de un mes.-
Pero la cosa no termina aquí, porque no me creo tampoco que el ministro de Justicia, Félix Bolaños ignorase lo que estaba pasando. No me cuadra que un juzgado reciba una querella contra todo un Director Adjunto Operativo de la Policía Nacional y se abstenga de ponerlo en conocimiento del órgano que ejerce las funciones de gobierno del Poder Judicial, es decir del Consejo General del Poder Judicial, y que éste, a su vez, no lo trasladara al responsable político de la cartera de Justicia. Por ello, ratifico de nuevo mi petición de dimisión de Marlaska y añado, de momento, la de Félix Bolaños.-
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