Por Alberto Llana Publicado el 08 de diciembre de 2016
Se habla mucho en los últimos días del sonoro fracaso de la última película de Fernando Trueba, achacando esta circunstancia a un boicot extendido, sobre todo, a través de las redes sociales. He podido observar el titánico esfuerzo de varios de sus protagonistas apareciendo en cuantos medios de comunicación les han dado pábulo, o han aceptado un óbolo en concepto publicitario, que seguro que también ha ocurrido, intentando convencer al público de que cambie su dinero por una entrada, y no ha habido manera. Yo mismo he comprobado como, tras la primera semana de exhibición, muchas salas han relegado la película a una sola sesión diaria y a última hora del día, lo cual nos da una idea del descalabro cosechado por el oscarizado director.-
Ignoro cuánta culpa puede tener en realidad el boicot propuesto. Por mi parte no hubiera hecho falta ningún llamamiento a ignorar el filme. La decisión de desdeñar a este sujeto la tomé en cuanto escuché las famosas palabras pronunciadas durante la entrega del premio nacional de cinematografía, hace poco más de un año. Si a ello le añadimos la presencia en pantalla de otro que tal baila, tal es Willy Toledo, con el aderezo de que sale desprestigiando el uniforme de la Guardia Civil, pues qué quieren que les diga. Como que no la pienso ver ni cuando la emitan por televisión.-
El agobio del estrábico, de su productora y de algunos de sus protagonistas, ha derivado en situaciones y afirmaciones sorprendentes. Hace unos días Jorge Sanz disculpaba las palabras dichas por Trueba con el argumento de que había sido “una broma muy bien estructurada que ha sido manipulada”. La manida excusa de que la expresión se ha sacado fuera de contexto que tanto gusta a políticos y personajes públicos metepatas. Ya me dirán ustedes de qué forma se puede sacar de contexto el aserto: “no me he sentido español ni cinco minutos de mi vida”, ni qué tipo de broma bien estructurada puede ser cuando se expresa durante el transcurso de un acto donde recibe un premio español. Quizás obtendría mayor comprensión la excusa de que en ese momento estaba sufriendo un ataque de enajenación mental transitoria. Broma o no, me temo que este señor no volvería a reconciliarse con el público que sí se siente español ni aunque enarbolara la enseña nacional en la barcelonesa plaza de Cataluña en plena Diada.-
De igual forma, el actor pronunció sin pudor alguno que “La amnistía fiscal es para Bárcenas, mientras la culpa de todo se queda en el actor 'bocachanclas', o en la SGAE; están disparando a quien no deben”. Y ante ello se me ocurrieron varias cosas. La primera es que a Bárcenas, lo que deseamos la mayoría de españoles es que se le juzgue y, de demostrarse su culpabilidad, vaya a jugar al mus con Granados en la trena. Segundo, las culpas de lo dicho por el 'bocachanclas' son exclusivamente suyas, el resto nos limitamos a tomar nota de sus sentimientos y actuar en consecuencia con los propios. Y, por último, que eso de disparar a quien no se debe es como responsabilizar a los ciudadanos del tiro que se pegó Froilán. Cálmese, señor Sanz, que con sus intervenciones me parece que lo único que consigue es afianzarnos en la decisión de ignorar lo que haga o diga su amigo y mentor Trueba.-
Antes refería que no sabía la importancia real del boicot en el fiasco peliculero y ello es así porque intentos anteriores de boicotear ciertos productos o personas no obtuvieron el resultado que ahora le adjudican al presente llamamiento, por lo que, personalmente, tiendo a relativizarlo bastante. Si tan eficaces fueran este tipo de campañas, muchas empresas catalanas o vascas habrían quebrado y, de igual forma, el partido que nos gobierna no hubiera obtenido los resultados electorales logrados, no una, sino dos veces, en el par de ocasiones que hemos podido expresar nuestro voto a lo largo del último año. Por ello, mi conclusión es que, aparte del innegable boicot contra la película, la reina se ha quedado casi sin taquilla por decisión libre y meditada de la mayor parte de personas que, como yo, han optado por mostrar a Trueba la opinión que nos merecen sus ocurrencias, tanto verbales como cinematográficas.-
Aunque quienes a buen seguro se lo están pasando 'pipa' con esta situación son, sin duda, ciertos ejecutivos de la empresa Coca-Cola, que contemplan con una sonrisa en la boca cómo sufre los efectos de un boicot quien alentó uno contra su marca, concretamente durante la entrega de los premios Goya de 2014. Imagino que ahora Fernando Trueba habrá cambiado su opinión acerca de los boicots.-

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