MARLASKA, MENUDA CRUZ
- LlanAUGC
- 19 ago 2023
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Por Alberto Llana
El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, ha decidido otorgar la Cruz de Plata de la Orden del Mérito de la Guardia Civil nada más y nada menos que a María Gámez. Sí, esa persona que por desgracia dirigió el Instituto Armado desde comienzos de 2020 hasta el pasado mes de marzo cuando no le quedó más remedio que largarse tan deprisa como silenciosamente a causa de ciertos asuntos que vinculan a su marido con la trama andaluza de los ERE. He escrito varias veces sobre el devenir de la Gámez en el despacho principal de la Dirección General de la Guardia Civil y casi nunca para halagarla, por lo que resulta comprensible que este galardón me sorprenda de manera desagradable y considere que desprestigia tanto a la propia distinción como a la Benemérita en general.-
El preámbulo de la Orden INT/2008/2012, por la que se regula la Orden del Mérito de la Benemérita, explica que «La Ley 19/1976, de 29 de mayo, sobre creación de la Orden del Mérito del Cuerpo de la Guardia Civil, creó dicha recompensa para premiar las acciones o conductas de extraordinario relieve, que redunden en prestigio del Cuerpo e interés de la Patria». Existen varias categorías (Gran Cruz, Cruz de Oro, de Plata, con distintivo rojo y con distintivo blanco). En la parte que concierne a este comentario, la Cruz de Plata, la norma establece que para su concesión «se deberán realizar hechos, que sin reunir la condición de riesgo personal exigida para la Cruz de Oro, supongan una relevante colaboración con la Guardia Civil o revistan, por su naturaleza, un carácter o mérito tan relevante que requieran el alto reconocimiento y esta especial distinción». Y la pregunta es obligada, ¿Qué ha hecho la Gámez para merecer esta distinción? Comenzando por la parte genérica, es decir por los motivos de creación de la recompensa, que se ciñen a «premiar las acciones o conductas de extraordinario relieve, que redunden en prestigio del Cuerpo e interés de la Patria», no queda menos que exigir explicaciones acerca de lo que considera Marlaska digno de ser premiado ya que, salvo el hecho de que fue la primera mujer en dirigir el Cuerpo, lo cual se sale de lo ordinario, nada de extraordinario relieve se le puede achacar a la dimitida/cesada. Y en lo relativo a la Cruz de Plata, la parte atinente a la 'relevante colaboración' no le es aplicable por su misma condición de Directora General, así que tan sólo queda lo de los hechos de relevante carácter o mérito. Imagino que en este apartado tiene cabida, al menos en la mente del ministro, lo de cesar al Coronel Pérez de los Cobos de mala manera, obedeciendo la voz de su amo sin rechistar.-
Esa señora (la Gámez), nunca estuvo a la altura de la gran responsabilidad que asumió cuando aceptó el cargo. Desaparecida durante los primeros meses de mandato, coincidentes con la pandemia y el consiguiente Estado de Alarma, cuando tuvo a bien comenzar a desempeñar sus funciones lo hizo de forma nefasta, aceptando a ciegas los postulados que le trasladaban desde la cúpula Benemérita en perjuicio de la mayoría de agentes, quienes sufrieron un retroceso significativo en sus condiciones sociolaborales propiciado por la cerrazón de la Gámez. Tampoco está de más recordar de qué forma hizo campaña política en las elecciones autonómicas de Madrid en 2021, cuestión que ni siquiera debería haberse planteado mientras desempeñaba el cargo de una Institución que debe permanecer ajena a la política en general en aras a garantizar el mejor servicio a la ciudadanía a la que se debe. Ahora que lo pienso, quizás una buena parte de sus méritos para obtener la medallita venga por ese lado.-
Sin embargo, si sangrante es lo de la Gámez, el galardón a su sucesora supera lo kafkiano. Porque tras el abandono/expulsión del cargo de María Gámez, se nombró Directora a una tal Mercedes González, que venía de ejercer el cargo de Delegada del Gobierno en Madrid. Toda vez que la verdadera aspiración de Mercedes era ser diputada, en cuanto Pedro Sánchez adelantó las elecciones generales para el mes de julio, le faltó tiempo para enviar a la Benemérita a tomar viento. En total, unos dos meses que no le dieron tiempo ni para conocer bien su despacho, qué decir de una Institución tan particular como la Guardia Civil. Y si antes cabía preguntar por los méritos de la Gámez, en este caso nos ahorramos las cábalas porque no hay mérito alguno que destacar y sí el demérito antes mencionado.-
El Marlaska, como es costumbre, ha hecho de su capa un sayo y ante la posibilidad de no continuar mucho más tiempo en el cargo y pese a estar de manera interina, ha decidido intentar prestigiar a esas dos personas a costa del prestigio de la distinción en sí y del Cuerpo en general… ¡Qué carajo le importan a él esas minucias! Como si no fuera consciente del cachondeo que suele rodear la concesión de medallas en este país y concretamente en la Benemérita. A fin de cuentas un par de ellas más ni se nota. Ya verán como en una semana o menos este asunto ya se ha archivado en el cajón del olvido.-

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