Por Alberto Llana Publicado el 22 de enero de 2017
El día 20 de enero se cumplió una década de la histórica concentración de guardiaciviles en la Plaza Mayor de Madrid, convocados por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), bajo el lema ¡DERECHOS YA!, y que reunió a más de 13.000 personas, varias miles con su uniforme reglamentario. Aquel acto tuvo una repercusión mundial, pudiendo comprobar en persona como la noticia había salido en un diario de Australia o en otro sueco que se refería a la manifestación de la policía española torera, ¡Manda…!
Posteriormente se escribieron muchas líneas sobre el acto y se concedieron entrevistas explicando los motivos, lo cual está bastante documentado en las hemerotecas. Pero no recuerdo que se relatara alguno de los entresijos que desencadenaron esa famosa estampa de miles de tricornios rodeando la estatua ecuestre de Felipe III. Como no me gusta ser demasiado extenso y llegar al tedio, seré breve y conciso. Tras la primera concentración llevada a cabo por la AUGC, igualmente en la Plaza Mayor madrileña, el 22 de abril de 2006, con miles de participantes que solamente vestían chalecos augeceros o ropa civil, y comprobando como el gobierno de turno hacía caso omiso a nuestras legítimas reivindicaciones, la nueva junta directiva nacional de la AUGC, encabezada por Joan Miquel Perpinyá, convocó a todos los delegados provinciales con el fin de diseñar una nueva estrategia que añadiera un poco más de presión a nuestras acciones a fin de que aquella legislatura no se agotara sin cumplir, al menos, parte de lo prometido en su programa electoral.-
En la reunión celebrada, Perpinyá propuso una nueva concentración en la repetida Plaza Mayor, pero esta vez de uniforme. Tras analizar las posibles consecuencias de tal maniobra y concluir que nunca se ha avanzado sin aceptar ciertos riesgos, decidimos continuar adelante. Previamente, en el mes de diciembre de 2006, acudiríamos vestidos de uniforme a la sede del Defensor del Pueblo para cursar un escrito con nuestras peticiones, al objeto de de demostrar que íbamos en serio con la convocatoria realizada para el siguiente 20 de enero. Alguna de las fotos generadas en la visita al Defensor del Pueblo fueron luego utilizadas sin pudor por otras asociaciones como propaganda propia, intentando hacer ver que esa capacidad de movilización era la que se podía esperar de ellos… ¡Lamentable!
En aquella reunión decisoria, la postura que transmití era un tanto diferente a la expuesta por nuestro Secretario General. Por supuesto era partidario de hacer la manifestación, pero entendía que la fecha no era la más adecuada. En aquel 2007 se iban a celebrar elecciones municipales, a finales del mes de mayo, y pensaba que cuanto más cerca estuviera la concentración de la fecha electoral, más efectiva sería. Por el contrario Perpinyá sostenía que si no lo hacíamos en enero no habría tiempo material para que aprobaran varias leyes que necesitábamos con urgencia antes de concluir el mandato del gobierno de entonces. Finalmente la cita fue el famoso 20-E, acrónimo de 20 de enero de 2007, y antes del término de aquel año entraron en vigor las leyes orgánicas 11/2007, de derechos y deberes de los miembros de la Guardia Civil y la 12/2007, de régimen disciplinario, ambas todavía en vigor, aunque con ciertas modificaciones.-
Aunque hubo otras consecuencias que deben considerarse positivas como, por ejemplo, el cambio de criterio operado en la ley de Personal de la Benemérita, mediante el cual un miembro del Cuerpo no perdía de forma automática su destino cuando la insuficiencia de condiciones psicofísicas que le afectaba se convertía en definitiva, lo más importante, sin duda, fueron las dos leyes orgánicas reseñadas. Porque puede parecernos a día de hoy que su trascendencia es menor, pero conseguir terminar con las privaciones de libertad automáticas, como castigo por una falta disciplinaria (administrativa al fin y al cabo), incluso de tipo leve, no es moco de pavo, por muchos que prefieran pasarse cuatro días sin salir de casa antes que ver su nómina mermada en dos días de haberes. Y no creo que haga falta extenderse en la no aplicación del Código penal Militar a los componentes del Cuerpo cuando realizaban funciones policiales. Tal fue el varapalo a los cortijeros que, en cuanto el Gobierno de Rajoy tuvo mayoría absoluta, no dudaron en revertir la situación, no vaya a ser que la Guardia Civil se escore en demasía hacia su apellido.-
En cuanto a derechos, me parece penoso tener que recordar que aquella norma puso negro sobre blanco, tras más de siglo y medio de existencia del Cuerpo, algunos como el de intimidad y vida privada, libertad de desplazamiento, de expresión, de manifestación o de asociación. Puede que algunos crean que esos derechos se respetaban antes, pero la respuesta es tan sencilla como que si no se respetan demasiado ahora, ¿Cómo creen que se respetaban antes de que una ley orgánica los reconociera finalmente?.-
Pues ese esfuerzo de unos cuantos miles resultó bueno para la inmensa mayoría y tuvo un coste para unos pocos. 21 representantes de AUGC fueron expedientados y castigados con sanciones de entre tres meses y un año de suspensión de empleo y, aunque fueron recurridas y matizadas o eliminadas posteriormente, el calvario que supuso para quienes los sufrieron solo lo saben ellos. Por ello, mi homenaje a los represaliados, y a todos los que dieron la cara aquel día. Para los que realmente quisieron estar y por desgracia no pudieron, el agradecimiento también por sus sinceras intenciones. Para aquellos que lo consideraron como un acto inaceptable e indigno, mi indiferencia más absoluta. Y si acaso fueron y siguen siendo miembros de esta Benemérita Institución, ruego se abstengan de disfrutar de los derechos y libertades conseguidos con aquella concentración. Si repudian una cosa, deberían repudiar sus consecuencias porque, amigos míos, lo conseguido ni fue gratis ni nos lo reconocieron de buena gana.-

Comments